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A veces vale la pena pensar antes de hablar. En principio esta frase parece una obviedad pero en la práctica es algo que no suelo tener en cuenta. Sí, soy muy feliz, estoy en perfecta armonía con mi ser y mis pensamientos y cuando vivo en comunidad, me olvido que hay otros seres en el planeta que pueden sentirse ofendidos por un derroche de mi sinceridad.

Tengo mucho que expresar, probablemente voy a hablar sin llegar a decir nada…si quieres me lees, en caso contrario abandona YA! Total lo que pienso enunciar tampoco será trascendental (eso me lo guardo)…

¿Te has analizado alguna vez? ¿te paras a pensar en tu identidad? ¿qué te ha llevado a conseguirla? ¿te gusta cómo eres?

La clave de la felicidad creo que está en conocerse a uno mismo y aceptarse, a partir de ahí…todo viene rodado.

Capítulo 1º y último…

  • A menudo soy una caprichosa, quiero muchas cosas, demasiadas. ¿necesito querer menos? Está mal visto querer objetos…no es que los quiera, pero ayudan. Envidia!! Tengo lo que quiero, lo que no puedo tener dejo de añorarlo pero ¿por qué conformarse? El querer tanto es sinónimo de saber lo que me gusta, el tener inquietudes de querer descubrir. Igual lo que quiero hoy no me importa nada mañana pero cada día se aprenden y conocen nuevas cosas, así tus wishlist van sumando artículos en su haber ¿qué hay de malo?

 

  • Me gusta leer contenidos estúpidos en internet, ver páginas de objetos extraños, diferentes, despierta mi creatividad y me ameniza el momento ¿pierdo el tiempo cuando no alimento mi cerebro con contenidos útiles?

 

  • Como mal, no cocino, de mi nevera salen murciélagos ¿reduzco por ello mi esperanza de vida? A todo esto, siempre estoy deshidratándome, debo ser una especie rara pues consumo más líquidos de los que debiera…¿estoy castigando mi vejiga?

 

  • La paciencia no es una de mis virtudes pero la edad me hace ver que es lo más inteligente…tanto trabajar y salir a divertirme me están convirtiendo en una “paciente decente” que suena bien pero no sé ni cómo describirlo (yo me entiendo…). Como el método hasta la fecha funciona, lo conservo. Evolucionando siempre claro, adaptándome…pero hay que intentar pulir tus asperezas, puede ser agotador pero es el único camino.

 

Y todas estas letras vertidas sobre un folio en blanco son reflexiones, voladuras, dedicatorias cortas…una especie de deshecho mental que a veces hay que sacar, lo he titulado “voladuras mentales” pero siempre tengo la promesa de continuar y, meses después lo retomo, me asomo al mundo, vomito, echo en el folio lo que me apetece y me doy cuenta de que con poco esfuerzo tengo material para uno o veinte post. Cada palabra contiene algún relato escondido, una forma de pensar y recuperar esa memoria que voy dejando que se evapore.

Por supuesto es de libre elección la lectura o interpretación, yo lo escribo con cariño, vosotros si habéis llegado hasta aquí es que estáis igual de “volados” que una servidora.

Dicho esto…dentro de meses más! Me atreveré a volver a vomitarle al mundo que estoy muy contenta 😉

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