Todo depende de cómo lo mires, el punto de vista es muy importante. Y es que a veces me cuestiono si soy adicta a la cerveza, ese líquido color oro que me chifla, pero pienso y reflexiono y me pregunto a mí misma ¿no puede ser al revés? ¿Es posible que para la cerveza yo sea el amor de su vida? ¿Quizás no pueda vivir sin mi? ¿Lo que pienso es real? ¿O es la realidad la que piensa? ¿Van a rehabilitación los adictos o son los adictos los que ayudan a los rehabilitadores? A fin de cuentas sin adicciones no hay rehabilitadores, estos no tendrían trabajo.

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Si la cerveza no se hubiese enamorado de mí quizás no existiría el amor en esta vida, tal vez yo no me sentiría querida y si yo no me sintiese querida es posible que fuese porque no hay amor en el mundo. ¿Y qué haríamos sin amor? ¿La guerra? ¿Podríamos hacer la guerra sin cerveza? ¿Qué marca de cerveza está enamorada de mí? ¿Puedo ser polígama con ella? ¿Dónde está mi cabeza?

Quizá todo esto sea fruto de una paranoia, o tal vez sea mi lado más cuerdo… todo es según se mire pues la vida es cuestión de perspectiva.

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